Las Escuelas de Música y Danza eran y son una pieza clave en la formación artística: forman
aficionados y fomentan el gusto y el placer de las/los madrileñas/os por la música y la danza, algo
que es fundamental para la incorporación del arte y la cultura en nuestra vida cotidiana.

Nacieron a mediados de los años ochenta en España y se consolidaron como base de la reforma de
la educación musical y de la danza que impulsó la LOGSE en 1990. Su objetivo consistía en que la
iniciación a estas disciplinas artísticas perdiera la rigidez de los conservatorios elementales y
profesionales y, en su lugar, posibilitará la creación de aficiones artísticas en alumnos de cualquier
edad o permitiera la introducción lúdica de estas a edades tempranas.


El resultado fue espectacular, el desarrollo y crecimiento de las Escuelas fue de tales proporciones
que se convirtieron uno de los servicios básicos de los municipios en los que se instalaron y en uno
de los procesos de éxito educativo más notables de España.

Sin embargo, en 2013, después de llevar años reduciendo el presupuesto, la Comunidad de Madrid
eliminó toda la financiación para estas Escuelas. A partir de 2013, los ayuntamientos tuvieron que
elegir entre cerrarlas, afrontar privatizaciones traumáticas, dejarlas en estado de semiabandono,
subir las tasas a las familias, precarizar las condiciones de los profesores o aumentar los recursos
municipales para el sostenimiento de las escuelas. Todo esto ha provocado que sólo quienes tienen
recursos económicos suficientes puedan acceder a una formación cuyo espíritu paradójicamente era
el de la accesibilidad y la democratización cultural.

A esto se une que la Comunidad de Madrid tampoco se está haciendo cargo de la responsabilidad
que la legislación le atribuye en el desarrollo de un marco normativo común para todas las Escuelas
de Música y Danza de la región, algo que sí sucede en otras comunidades autónomas. La ausencia
de esta normativa provoca aún más desigualdades entre los municipios ya que se genera una gran
disparidad en cuestiones como la oferta educativa básica, la titulación mínima del profesorado para
ejercer la docencia en los centros o las condiciones mínimas de instalaciones y equipamientos.
Por estas razones, creemos que la Comunidad de Madrid ha de ser garante de la existencia de las
Escuelas Municipales de Música y Danza, independientemente de la posibilidad de los municipios, y
de los recursos económicos de los habitantes de la región que quieran participar en ellas. Por esto,
defendemos que es necesario que exista una financiación autonómica para las Escuelas Municipales
de Música y Danza de la Comunidad de Madrid y que se elabore una normativa común a todas ellas.
Para que las Escuelas Municipales de Música y Danza puedan seguir difundiendo el gusto y el placer
por la música y la danza.

#SOS Música y Danza.

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Movimiento por las Escuelas Municipales de Música y Danza de la Comunidad de Madrid