Hace un año y medio conocimos las mayores manifestaciones feministas de la historia de Argentina y de Chile. Poco después, un 7 de noviembre, la mayor manifestación feminista de nuestro país. Hace unos meses las mujeres polacas lograban, contra viento y marea, parar una ley que vulneraba los derechos sobre sus cuerpos. Y medio millón de mujeres marcharon sobre Washington tras el ascenso de Trump, una movilización de protesta a la que siguieron 161 manifestaciones de mujeres en 81 países del mundo.

El siglo xxi es el siglo de las mujeres. Somos y seguiremos siendo la punta de lanza de la defensa de los derechos humanos, de las conquistas sociales y de la dignidad contra la austeridad y el ascenso de la ultraderecha que se está sucediendo en distintos países desde hace una década.

El 8 de marzo volveremos a hacerlo. La organización #NosotrasParamos, creada por miles de mujeres de 35 países diferentes, ha convocado un paro internacional de mujeres para ese día. Podemos apoya esta convocatoria y se suma a ella. El 8 de marzo las mujeres pararemos de trabajar. Pararemos de consumir. Y sobre todo pararemos de hacer todas esas tareas invisibles y fundamentales que siempre hemos hecho gratuitamente (y solo nosotras) para que el mundo pueda seguir girando: lavar, cocinar, hacer la compra, planchar, cuidar a quien necesita ser cuidado —sea niño, anciana o enfermo— y espera, como todo el mundo, ser cuidado por nosotras. Y hacerlo, como todas esas otras tareas, a costa de nuestros trabajos.

Por el hecho de que las mujeres tenemos que encargarnos de todo ello, cobramos un 24% menos, nuestra tasa de paro es más alta, y más baja nuestra actividad laboral. Estamos menos presentes en el ámbito del empleo cualificado y los puestos de dirección, y no sabemos qué es eso de formar parte de un consejo de administración de empresa. Y ello a pesar de que obtenemos un 20% más de titulaciones académicas y las obtenemos, además, con mejores calificaciones.

Se ha calculado que todo ese trabajo gratis e invisible que se lleva por delante nuestra independencia económica tiene un valor superior a todo el PIB producido por el empleo remunerado. ¿Qué ocurriría si las mujeres dejáramos de hacerlo? No es que demos tanto a cambio de nada. Es que damos tanto a cambio de que nuestros derechos sigan recortándose por la austeridad, y nuestras vidas sean arrancadas por las violencias machistas.
Porque esto debe parar, el 8M las mujeres paramos.
Porque si nosotras paramos, se para el mundo.