En el momento que se lea este escrito seguramente aún resuenen en los oídos el último caso de corrupción acaecido en nuestra geografía; si no es así, no se preocupe… en breve saldrá uno nuevo.

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Lo más probable es que ahora mismo el debate se sitúe entre si debemos cortarles la mano a lxs culpables a la altura de la muñeca o del codo.

Sin embargo, a pesar de la efectividad de estas soluciones para los casos concretos, no podemos dejar de preguntarnos “¿esto tiene alguna solución?”.

No son pocas las voces que defienden que la corrupción es un mal endémico inscrito en nuestra humana  y “española” naturaleza; o que la solución pasa, simplemente, por elegir representantes “honrados”.

No nos engañemos, no existe el “gen del corrupto” que pasa de generación en generación, hay  soluciones pero estas no vendrán por la biología.

Tampoco podemos caer en el simplismo de pensar que todo depende de elegir a personas más o menos “honorables”. Esto puede acabar con una de las partes del acto corrupto (la parte que recibe dinero) , pero deja fuera de alcance a la otra parte , a la del “corruptor”( la parte que entrega el dinero).

A fin de cuentas,  la corrupción podría definirse , de manera sencilla, como “la forma en el que el dinero influye en la política” . Y mientras exista el capitalismo  existirá el dinero y la aspiración de conseguir cada vez más.

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Para una empresa o lobby determinado, la corrupción no es más que una inversión: gasto de dinero con la esperanza de conseguir más dinero en el futuro. De una forma similar a lo que pueden ser gastos de representación o publicidad;  y si miramos las cifras que manejan algunas empresas en publicidad ¿Cuánto no podrán invertir en una actividad que reportar beneficios mucho más inmediatos y tangibles?

Por tanto, no sirve sólo con presentar personas de moralidad más o menos intachable (al menos, en el momento de presentarlas). Si queremos una solución de raíz lo que hay que hacer es poner los mecanismos para que la corrupción no sea un negocio “rentable” y así, evitar que los que tienen dinero “inviertan” en corrupción. No olvidemos que la única razón que entiende el dinero es la de ganar más o menos dinero.

¿Y cuáles serían estos mecanismos?  Podríamos agruparlos en 2 ejes:

  • Toma de decisiones. Mientras la toma de decisiones estén en unas pocas manos la corrupción siempre encontrará su hueco. Las tomas de decisión de lo común han de tomarse en común ,  a través de formulas de co-gestión entre administración y ciudadanía (presupuestos participativos, planes integrales participados, consejos sectoriales…) Una persona puede ser corrompida o manipulada , corromper a todo un pueblo o un barrio es , sencillamente , imposible.
  • Control ciudadano. Mientras la gestión municipal no la lleven a cabo los vecinos de forma integral y exclusiva , siempre tendrá que haber medios para asegurarse que lo que decida la administración no va en contra de los intereses y decisiones de la ciudadanía. Estos medios han de ser tanto de información y transparencia (auditorias ciudadanas de los presupuestos municipales, etc.) como mecanismos que sirvan para echar para atrás cualquier actuación no consentida por los vecinos y vecinas (referéndum revocatorios de las decisiones adoptadas por el pleno y la junta de gobierno, por ejemplo).

Hemos de entender estas medidas como pasos a dar en un camino de transición desde el sistema de delegación  actual a otro modelo donde las decisiones , las actuaciones y los diagnósticos no se lleven a cabo por nadie aparte de las personas directamente afectadas. Sólo así acabaremos con lacras como la que nos ocupa.

Si se puede … pero no quieren.

David Siles.